Registro De La Propiedad Intelectual - Software

Wed, 06/11/2014 - 10:37 -- Maria
software

El software como obra intelectual

Frecuentemente las empresas desarrolladoras de software nos consultan por el tema del registro de sus obras. Preguntas tales como ¿tengo que registrar mi software?, ¿qué beneficios obtengo del registro?, ¿qué pasa si no lo registro?, ¿qué debo hacer para registrarlo?, ¿dónde debo concurrir?, ¿cuánto cuesta el trámite?, ¿cuánto demora?, son de consulta frecuente. Es importante tener en cuenta este tema, porque, muchas veces, la diferencia entre el éxito y el fracaso comercial de un producto y, por qué no, hasta de una empresa, depende en buena medida de cómo protege y administra su propiedad intelectual.

 

Para entrar en contexto, lo primero que hay que aclarar es que los programas de computación, en sus versiones fuente y objeto, se encuentran amparados por la Ley 11.723 de Propiedad Intelectual, que expresamente dispone que los programas de computación fuente y objeto se consideran como obras literarias, científicas o artísticas en los términos de la ley. Esto implica, obviamente, que al software se le aplica la normativa en materia de propiedad intelectual, que entre otras disposiciones, se ocupa del registro de las obras sujetas a este régimen.

Surgen, entonces, una serie de cuestiones en torno al registro del software que pasamos a considerar.

 

¿Tengo que registrar mi software?

Decimos que los programas de computación se encuentran tutelados por la Ley de Propiedad Intelectual y que esta ley contiene normativa sobre registro de las obras intelectuales. Un simple razonamiento nos llevaría a la conclusión de que el registro de software es necesario a los efectos de que se torne aplicable el resto de las disposiciones legales que rigen la materia.

La Ley 11.723 dispone que “la falta de inscripción trae como consecuencia la suspensión del derecho del autor hasta el momento en que la efectúe, recuperándose dichos derechos en el acto mismo de la inscripción, por el término y condiciones que corresponda, sin perjuicio de la validez de las reproducciones, ediciones, ejecuciones y toda otra publicación hechas durante el tiempo en que la obra no estuvo inscripta”.

En síntesis, puede señalarse que si bien la normativa internacional no exige el registro de una obra intelectual a los efectos de su reconocimiento como tal, de acuerdo a la legislación argentina el mencionado registro es condición necesaria para el pleno ejercicio de los derechos que reconoce.
 

¿Qué beneficios obtengo del registro?

Entre otros, pueden mencionarse los siguientes beneficios derivados del registro de una obra intelectual, en general, y de software, en particular.

La seguridad de que la obra existe en determinada fecha o época, de que tiene determinado título, que su autor o autores son tales o cuales y que su contenido es el que corresponde al ejemplar depositado y registrado.

Sirve de  elemento de comparación ante un eventual litigio por copia ilegítima o modificación de la obra sin autorización.

¿Qué puedo registrar?

Hay que tener en cuenta que el Decreto 165/1994 define al software como la producción constituida por una o varias de las siguientes expresiones:

 

1)      Los diseños del flujo lógico de los datos;

2)      Los programas de computación fuente y objeto;

3)      La documentación técnica destinada a la explicación, soporte o entrenamiento, desarrollo, uso o mantenimiento del software.

 

Consejos prácticos

Una exitosa estrategia comercial exige la implementación de una correcta política de protección y administración de la propiedad intelectual de los intangibles que tiene la empresa de software. Rodear el negocio de los mecanismos e instrumentos que la ley pone a nuestro alcance es una de las claves del éxito.

Es por eso que, a la hora de elaborar y ejecutar esa política, hay que tener en cuenta lo siguiente:

1) Identificar los intangibles (software) con que cuenta la empresa;

2) Determinar cuáles están adecuadamente registrados y cuáles no;

3) Registrar oportunamente los que no están aún registrados y los que se desarrollen en el futuro;
4) Registrar los contratos sobre obras de software en los que sea parte la empresa;

5) Prestar especial atención a las cláusulas contractuales;

Todas estas recomendaciones adquieren especial relevancia a la hora de exportar el software o embarcarse en proyectos conjuntos con partners tecnológicos, situaciones como éstas que aumentan la vulnerabilidad de los intangibles de una empresa de software.